Estos últimos meses estuve trabajando en mis cultivos en Merlo y la verdad es que estoy muy contento con los resultados. Con la ayuda de mi tía armamos una huerta donde tenemos lechuga, cilantro, puerro y trigo.
Lo lindo de todo esto es que no es la primera vez que logro cosechar: en un artículo anterior ya les conté que pude recoger algunas lechugas, y esa experiencia me dio muchas ganas de seguir adelante.
Lo que estamos cultivando ahora es lechuga, cilantro, puerro y trigo. Al principio hubo que preparar bien la tierra: limpiarla de malezas, removerla para que quedara aireada y lista para recibir las semillas. Después vino la parte de sembrar con cuidado y mantener la humedad necesaria para que las semillas pudieran brotar. Con la lechuga y el cilantro tuvimos que estar más atentos al riego, porque requieren un poco más de agua, mientras que el puerro y el trigo se adaptaron bastante bien desde el principio.
Durante estas semanas también estuvimos cuidando mucho que las plantas reciban sol, pero sin que se resequen. En algunos días de calor intenso (sobre todo en provincia), fue clave regar a la mañana temprano o al atardecer para que la tierra no se secara tan rápido. Además, revisamos seguido las hojas para asegurarnos de que no aparezcan plagas o bichitos que puedan afectar el crecimiento. Son detalles que llevan tiempo, pero que marcan la diferencia en el resultado final.
Hoy ya se nota el crecimiento: la lechuga está bastante grande, el puerro va firme y hasta el trigo empieza a verse bien verde.
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